¿Es un puñal lo que veo ante mí, con el mango hacia mi mano? Ven, te empuñaré; no te tengo, y sin embargo te sigo viendo. Fatal visión, ¿no eres sensible al tacto como a la visa? ¿O eres sólo un puñal de la mente, una creación falsa, procedente del cerebro oprimido por el calor?
WILLIAM SHAKESPEARE, Macbeth,
acto segundo, escena I
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